Entrevista a Elena Garquín

Nací en Benavente (Zamora), donde resido actualmente con mi marido y mis dos hijos. Cursé los estudios de derecho en la Universidad de Salamanca, pero desde niña mi verdadera pasión fueron los libros. La vocación de escritora me llegó a través de la lectura, y reparto mi tiempo entre esta y mi familia. Me encanta el cine, y adoro el campo y la naturaleza. Escribo desde la adolescencia, aunque dejé de hacerlo cuando me casé.

Después de bastantes años, decidí retomar la escritura, algo que para mí se ha convertido en una forma de vida.

Tu libro de cabecera es…

De parte de la princesa muerta. Es un libro excepcional, fiel reflejo de una realidad histórica protagonizada por personajes reales. La historia de cómo una princesa otomana puede terminar por cambiar el rumbo de su existencia al encontrar el amor verdadero, a lo largo de los años. Para mí, una delicia.

¿Qué libro es el último que has leído?

El último aullido, de Lola P. Nieva.

Un libro o autor que no podemos dejar de leer es…

Para mí, TODOS los que he leído. Cada uno tiene algo que lo hace único e irrepetible. No mejor ni peor que el resto, sino diferente. Tanto en el género romántico como en el resto de géneros literarios. Pero si me ciño al plano romántico y al nacional a un tiempo, me quedaría con Laura Nuño, Analí Sangar, Lola P. Nieva…

¿De dónde surge la idea de escribir una novela romántica?

De la necesidad de plasmar el amor en todas sus formas, que he experimentado desde que, con diecisiete años, leí CORAZÓN INDÓMITO, de la gran Johanna Lindsey. Era algo que me salía por los poros, aunque suene extraño, jajajajaja!! Era, y sigue siendo, una necesidad, un montón de emociones que no podían quedarse dentro, independientemente de que alguien las leyera.

¿Crees en el amor para toda la vida?

Sí, aunque también creo que a lo largo de esa vida, el amor va transformándose. Es más, pienso que debe transformarse para sobrevivir al tiempo, al igual que las personas nos transformamos y cambiamos en función de las circunstancias. Sin embargo, por mucho que cambiemos, nuestra esencia permanece, es la que nos identifica y nos distingue del resto, y eso es lo que debería ocurrir con el amor.

¿Puedes contarnos alguna curiosidad sobre Una Luna para Tyler?

Puedo contarte muchas. Creo que es la novela que más anécdotas lleva consigo, pero me quedaré con una. Cuando una de mis lectoras cero leyó el manuscrito, me dio las gracias, entre llantos de emoción, por ser capaz de tratar, dentro de una novela romántica, un tema tan actual como el cáncer de mama, desde el punto de vista no solo del enfermo, sino también de las personas más allegadas, de una manera directa y, a la vez, con tacto. Fue esa persona la que más me ayudó con determinadas situaciones, la que se ofreció a describirme emociones que quería transcribir al dedillo para no herir sensibilidades. Esa persona había perdido a otra por culpa de esa maldita enfermedad, pero se volcó con mi proyecto. Y nunca se lo agradeceré lo bastante.

¿Dónde escribes? ¿Tienes un lugar concreto donde trabajar o por el contrario te inspiras en cualquier lugar?

Pues normalmente en el salón de mi casa. Tengo un piso muy pequeño, vivo con dos hijos, un marido y dos gatos, así que no tengo mucho donde elegir, jajajaja. En cuanto a la inspiración, sí, me surge en cualquier lugar. Por eso siempre me llevo una pequeña libreta y un bolígrafo allá donde vaya. (Sí, ya sé que puedo recurrir a la tecnología del móvil y demás, pero ¿qué quieres? Tengo una edad y soy de la generación del papel…).

Cuando vas a comenzar a escribir ¿dejas que fluyan las ideas libremente o planificas previamente todo?

Digamos que ambas cosas y no necesariamente en ese orden. Cuando me pongo delante de la pantalla en blanco tengo una vaga idea ya preconcebida que intento plasmar, pero no me cierro a nada. Por ese camino, a menudo surgen bifurcaciones que, a veces, son más interesantes que el plan preconcebido, así que me dejo llevar a ver dónde me llevan. Es cierto que en ocasiones termino borrando todo lo escrito cuando me paro a analizarlo, pero otras descubro que el resultado global mejora bastante.

¿Qué autores han influido a lo largo de tu vida a la hora de escribir?

Cualquiera de las autoras anglosajonas que, cuando yo empecé a leer romántica, copaban el mercado español. Entonces no había autoras españolas, así que tampoco había mucho donde elegir. Pero me quedé con Lindsey, Sue Ellen Wellfonder, Linda Howard, Lisa Kleypas…

¿Te inspiraste en alguna persona real para crear algún personaje?

Si te refieres a UNA LUNA PARA TYLER, me sobraron las personas reales en las que inspirarme. Quizá por eso sea mi novela más realista, según las lectoras que le han dado una oportunidad. Si te refieres a todas mis novelas en general, siempre me inspiro en personas reales, aunque mi historia se desarrolle en la Edad Media. Soy de la opinión de que, aunque debes intentar ser fiel a la época en la que te zambulles a la hora de escribir, también debes dulcificar determinados rasgos que, de otro modo, tendrían muy poco de románticos, por decirlo finamente. Y es ahí donde debes echar mano de rasgos de gente que conoces para dar más credibilidad a tus personajes, para hacerlos más terrenales e imperfectos. Eso, en contemporánea, es mucho más fácil, claro, pero en histórica no es imposible ni mucho menos.

¿Con qué problemas se encuentra un escritor novel a la hora de publicar su novela?

Para mí, principalmente los problemas son dos, y uno es consecuencia del otro: ahora mismo tenemos muchísima oferta en lo que a novela romántica se refiere. Hay tantos libros que es imposible conocer a todos los autores. Precisamente ese detalle deriva en el segundo problema, el anonimato. Un autor novel no es conocido, y los lectores de romántica, entre los que me incluyo, solemos ser muy fieles a nuestros gustos, y muy exigentes también, al mismo tiempo que «arriesgados». Sí que es verdad que nos gusta probar con autores nuevos, pero si no nos gusta, volvemos a lo que ya conocemos. Pero también es cierto que, contra todo eso, están las inmensas facilidades que hoy día hay para publicar. No hace tanto, la única esperanza para un autor novel era la publicación con editorial. Hoy día, la autopublicación ofrece todo un mundo de posibilidades.

¿A qué tipo de público van orientadas tus novelas?

Al público adulto, por aquello de «romántica adulta». Por lo demás, tanto para hombres como para mujeres, faltaría más. Siempre que sean amantes del género romántico, mezclado con altas dosis de aventura y un pelín de intriga que, en mi modesta opinión, siempre viene bien.

¿Tienes algún proyecto nuevo entre manos?

¡Tengo un montón! Siempre pienso que la novela que estoy escribiendo será la última, y nunca lo es, jajajajaja. De momento vuelvo a la histórica con una historia ambientada en el siglo XIX, en la guerra de Secesión estadounidense. Es un proyecto ambicioso y muy complicado, pero espero tenerlo listo para julio. Después vendrá la tercera entrega de TIEMPO DE…, que sé que a mucha gente la dejé con las ganas con el final de TIEMPO DE LOBOS, y ya va siendo hora de dar paso a la historia de Félix y Rosaura. Y con ellos espero acabar el año. Lo que me depare el que viene, solo lo saben los dioses…

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