Una historia cualquiera.

¿Sabíais que los álbumes ilustrados no sólo son para niños? A veces las personas pensamos que porque un libro esté iustrado es un cuento para niños, pero nada más lejos de la realidad y para muestra, Una historia cualquiera escrito por Carolina Cebrián e ilustrado por Annabelle Rios Badillo. Katrina es una niña cualquiera pero, […]

ISBN 978-84-09043040

Título Una historia cualquiera

Autor/a Carolina Cebrián Escobar

Ilustrador/a Annabelle Rios Badillo

Editorial/a Autopublicado

Año de publ. 2018

Edades Adultos

Precio 15

Tamaño 31x25

Una historia cualquiera.

¿Sabíais que los álbumes ilustrados no sólo son para niños? A veces las personas pensamos que porque un libro esté iustrado es un cuento para niños, pero nada más lejos de la realidad y para muestra, Una historia cualquiera escrito por Carolina Cebrián e ilustrado por Annabelle Rios Badillo.

Katrina es una niña cualquiera pero, al mismo tiempo, es especial como cada niño y cada persona. Un día su madre decidió matricularla en un prestigioso colegio donde Katrina podría conocer a muchos niños, aprender cosas muy útiles para la vida y donde sería feliz. Pasaron los años y, poco a poco, la vida de Katrina fue perdiendo esa chispa, ese color y esa gracia que hacía que fuera una niña feliz enamorada de la vida, como si un veneno se hubiera colado en su cuerpo.

 

Katrina se dió cuenta de que tenía puesta una piel que le servía de armadura frente al mundo exterior y que, la piel que ella recordaba tener cuando era niña, los sentimientos que había experimentado, se habían perdido y le costaba mucho encontrarlos. Estaba perdida, triste, ansiosa, enfadada… buscando la felicidad sin ser capaz de disfrutarla. Agotada por el viaje sin rumbo que estaba realizando, agotada de su vida, un día decidió parar agotada, se sentó y comenzó a conectar con la naturaleza, con la luz… hallando paz y reencontrándose consigo misma, con su niña interior que le mostró una realidad que parecía desconocer.

 

 

A veces nos dejamos llevar por las personas o circunstancias de nuestro alrededor, estamos sometidos a presiones de todo tipo y escuchamos a diario frases que van directas a nuestro corazón logrando hacer mella en nosotros como «me has decepcionado», «debes ser la mejor» o «no muestres tus debilidades». Por desgracia, algunas de esas frases salen de la boca de personas como nuestros padres, hermanos, amigos, jefes… personas con las que compartimos muchas horas de nuestra vida y que deciden juzgarnos.

A veces dejamos que lo que opinan los demás pese demasiado en nuestra vida, en nosotros. Esas opiniones logran que creamos que todo lo que dicen de nosotros es cierto y que somos las personas que ellos ven, aunque tengan un concepto erróneo de nosotros y sólo sean capaces de ver una parte de nuestra persona o los juicios que se han formado pero, lo peor de todo, es que dejamos que nos duela y que esto haga camino en nosotros, como el veneno que Katrine sentía dentro de ella. Dejamos que vaya avanzando por nosotros como una apisonadora que es capaz de reducir todo lo bueno que tenemos, acallando nuestro yo interior, nuestras virtudes y nuestra personalidad.

Ojo, no estoy diciendo que las críticas sean malas, que no hay que escuchar a los demás y que somos todos perfectos, lo hacemos todo fenomenal y los demás están equivocados, nada más lejos de la realidad. Lo que estoy queriendo decir es que muchas personas, incluso las más cercanas a nosotros, nos pueden hacer mucho daño si dejamos que nos afecte más de lo que debería lo que nos dicen o piensan. Muchas veces con el «te lo digo porque quiero lo mejor para tí» nos están haciendo un flaco favor y lo único que hacen es daño, pero esa es sólo mi opinión y la opinión de otra persona es también totalmente respetable.

 

Creo firmemente que todo niño está lleno de paz, de amor y de inocencia y que hay veces que parte de esos sentimientos se nos van desdibujando conforme avanzamos en la vida, pero también creo firmemente que, aunque se desdibujen y todo se vuelva gris, todas las personas somos capaces de reordenar nuestras ideas, retomar nuestras raíces, reencontrarnos con nuestro niño interior y volver a sentirlos libres de prejuicios para ofrecer a los demás lo mejor de nosotros mismos porque, para dar a los demás la mejor versión de nosotros mismos, tenemos que conectar con el AMOR.

Annabelle Rios Badillo da vida a las ilustraciones que nos acompañan a lo largo del viaje interior que realiza Katrine. Son ilustraciones llenas de color, de sentimiento, de vida… incluso las que reflejan los malos momentos de Katrine, tienen unos trazos tan delicados que reflejan toda la sensibilidad que entrañan dichos momentos. Sus ilustraciones te transportan al momento exacto que la autora quiere reflejar, como si tú mismo formases parte de la ilustración y sintiéndote parte de la historia narrada.

Una historia cualquiera puede ser la historia de cualquiera de nosotros. Una historia que invita a la reflexión, con un mensaje directo y sincero al corazón de cada uno de nosotros. Un precioso texto de Carolina Cebrián donde podemos vernos reflejados o no, pero en el que sí que todos podemos leer entre líneas y darnos cuenta de hasta qué punto podemos condicionar nuestra vida y la de los demás con nuestras palabras o actos, hasta qué punto puede una persona cambiar y también darnos cuenta de que no hay puntos de no retorno, siempre podremos encontrar dentro de nosotros esos sentimientos que hacen que seamos nosotros mismos. Es una invitación a vivir la vida en plenitud, con alegría, conectados con la realidad y con nuestros sentimientos más íntimos.

 

* Ya tenemos el resultado del sorteo. ¡Enhorabuena Ainhora Aguiar Martín! (participa desde fb). Muchas gracias a todos por participar.

2 comentarios

  • Desde que fui madre cada día me voy reencontrado con mi niña interior, una pena que con nuestra vida estresante no deja aparecer nuestros niños, también tengobque decir que siempre he sido Muy Peter Pan 😂

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    Mimitos de Piruleta 11 diciembre, 2018, 7:23 pm

  • Muchas veces.. siempre he jugado y me lo he pasado pipa con mis sobrinos y desde hace 5 años soy mamá y ya perdí la cuenta de las veces que viajo en el tiempo y me encuentro con mi mini yo…juegos,canciones..miles de recuerdos ..le cuento muchas de mis aventuras a mi hija..y lo próximo va a ser volver a patinar(espero no romperme ningun hueso que ya no estamos para eso😂)

    Responder

    Cristina Aguilera 13 diciembre, 2018, 3:48 pm

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