Walden Pond. En Tierra de ángeles

Anoche terminé de leerme “Walden Pond. En Tierra de ángeles“, el último libro de Jorge de Barnola publicado por Onyx. Desde un primer momento me llamaron poderosamente la atención el título y la portada del libro, la paleta de colores utilizada a la vez que los elementos que la enmarcaban que al principio no tenían […]

ISBN 978-1793840004

Título Walden Pond. En Tierra de ángeles

Autor/a Jorge de Barnola

Editorial/a Onyx

Año de publ. 2018

Edades Adultos

Precio 13,83

Páginas 272

Tamaño 15x23cm

Walden Pond. En Tierra de ángeles

Anoche terminé de leerme “Walden Pond. En Tierra de ángeles“, el último libro de Jorge de Barnola publicado por Onyx.

Desde un primer momento me llamaron poderosamente la atención el título y la portada del libro, la paleta de colores utilizada a la vez que los elementos que la enmarcaban que al principio no tenían significado para mí, despertaron mi curiosidad.

Steve y Samantha son dos hermanos que acaban de mudarse a Concord con su padre. El padre de Steve y Samantha es músico y ellos han tenido que seguirle por medio mundo sin poder echar raíces en ninguna parte porque su madre decidió mudarse a París cuando eran pequeños para perseguir su sueño y dejarlos a cargo de su padre. Actualmente, el padre de Steve y Smantha ha creado una firma de discos y por fin parece que va a establecer su residencia definitiva en Concord.

Nada más llegar hacen amigos, a pesar del carácter reservado de Steve y de que Samantha no tiene prisa por hacer nuevas amistades, los amigos y los problemas van surgiendo a su paso.

Billy es el típico adolescente problemático, al menos en apariencia, pasa de todo, pocos amigos, siempre buscando pelea… pero es que el chico no ha tenido muchas opciones en esta vida. Su padre murió en un accidente cuando él era pequeño y, desde entonces, todo en su vida ha ido a peor. Vive con su madre y su último novio en una caravana, todos los novios de su madre están cortados por el mismo patrón, son unos fracasados con diversas adicciones y maltratadores, pero el peor de todos ellos sigue viviendo todavía en las pesadillas de Billy.

Este panorama familiar y personal es el que ha marcado la forma de ser de Billy y su manera de relacionarse con el mundo. Nadie quiere ser amigo de Billy, casi todo el mundo le teme, a Billy le gustaría que fuese de otra manera, pero lo cierto es que no sabe cómo hacerlo porque en su interior se libra una lucha entre el bien y el mal está desamparado.

Samantha es una adolescente muy madura para su edad, tal vez por el ritmo de vida que ha llevado con su padre, su hermano y sin su madre. Es muy sensible, responsable, estudiosa y tiene las ideas muy claras, pero también le gusta divertirse y enamorarse.

Ariel es el ángel custodio de Billy. Ha actuado como ángel de diversos humanos desde el principio de los tiempos, pero sin entablar con ellos ningún tipo de relación más allá de las funciones predeterminadas para los ángeles custodios. Billy es un caso difícil no sólo porque no quiere escuchar a Ariel y por las circunstancias terrenales que lo rodean, sino porque los medios de Ariel para comunicarse con Billy son limitados.

Billy se da cuenta de que Steve todavía no conoce su fama, así que decide hacérselo pasar mal sin motivo alguno, para hacerse respetar, con tan mala suerte que, en mitad de la pelea, Billy golpea a Samantha que se ha metido en la pelea para proteger a su hermano.

A partir de ese momento, toda la historia da un giro y comienza a coger un ritmo vertiginoso para todos los personajes. Ariel conoce a Samantha y comienza a experimentar cambios en su condición de ángel que le permitirán experimentar emociones y sensaciones propias de los humanos como el dolor, los celos, el amor… pero también experimentará las consecuencias que acarrean sus decisiones porque “todo tiene consecuencias” y la principal es que Ariel irá dejando de lado poco a poco a Billy que tomará muy malas decisiones.

A lo largo de toda la novela, Ariel va explicando cómo son los ángeles y la relación que hay entre éstos, Dios y los hombres. Sin ser claramente una visión cristiana del tema, sí que explica algunos aspectos y transmite unos mensajes bastante acordes al catolicismo. Me gusta especialmente cómo el autor refleja por medio de las transformaciones de Ariel cómo Dios nos habla en los gestos, con las personas que nos rodean, por medio de la naturaleza… cómo nos envía mensajes que en ocasiones no son fáciles de interpretar porque no estamos receptivos, pero la idea es que no estamos solos, Dios nunca deja de guiarnos y cuidarnos.

Es una historia muy dramática, como la vida misma, donde se entremezclan temas como la depresión, el maltrato, el arrepentimiento, la culpa, el perdón, el amor, la empatía, el respeto, el bullying, la historia y la religión, entre otros, teniendo todos cabida en la pluma de Jorge de Barnola. A pesar de que los protagonistas son adolescentes, la veo más como una novela para adultos que para jóvenes por el contenido de la misma.

Considero que Jorge de Barnola ha invertido gran parte de su tiempo en documentarse sobre la historia y la literatura de esa zona, sobretodo sobre Henry David Thoreau y su obra. Creo que esto es algo muy importante a la hora de sentarse a escribir y que no todos los autores hacen, documentarse me parece esencial.

El epílogo me ha dejado en estado de shock, no me imaginaba en absoluto que fuese a ser así, pero me he alegrado porque el autor no ha dejado de sorprenderme gratamente hasta la última página.

 

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